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martes, 14 de noviembre de 2017 0 comentarios

El problema de la "Agenda Única" del fundamentalismo religioso

Uno de los datos a tomar en cuenta de la reciente publicación de Jose L. Pérez Guadalupe, "Entre Dios y el César" (2017), es la llamada "agenda única" como estilo y estrategia de los grupos fundamentalistas en su modo de hacer política. Al respecto valdría la pena plantear algunas pistas sobre tal percepción y participación de estos sectores religiosos en el escenario público.

Sin duda lo que prevalece es su naturaleza político/confesional, y ésta comprendida como una obligación que debe expresarse a través de la práctica proselitista permanente. Entendiendo que lo religioso y lo político se interrelacionan, en el caso del fundamentalismo lo que ocurre es que de manera indistinta, lo uno y lo otro se confunden entre sí, al punto de no distinguir lo uno de lo otro. Una comprensión de la política bajo esta mirada resulta peligrosa por muchas razones. Mencionaré sólo tres.

Es fragmentaria

Resulta incierta y equivocada aquella mirada que pierde de vista la totalidad de la realidad, -que implica una variedad de situaciones y necesidades que requieren ser atendidas-, y los reduce a un único elemento que además está desconectado del resto. Hay una estrecha relación entre este enfoque y el modo de interpretar los textos. En el caso de este último, no sólo interpreta una frase desconectándola de todo el pasaje en el que se halla escrita, sino de todo el libro y la historia de éste, su propósito y las razones que motivaron expresar tales palabras y el modo en que los personajes son representados. Tal despropósito se evidencia en el modo en que se aplican las "verdades" que resultan de tal interpretación, totalmente alejadas de la intención del escritor o la escritora, prevaleciendo la propia iniciativa del lector sin que medie un diálogo con el escrito y el contexto sociocultural en que se encuentran.

Mucho tendría que explicarnos seguramente la psicología sobre esta fragmentación de la realidad convertida en un arma política para validar precisamente tal forma de entender la realidad. 

Es viciosa

Al ser fragmentaria, se convierte en una suerte de producto en el "mercado político" que negocia su apoyo y alianza aun con actores políticos de dudoso compromiso con la democracia sólo por el hecho de encontrar coincidencias programáticas en un aspecto. En el caso de Chile en la era pinochetista, los sectores evangélicos conservadores hicieron alianza con el dictador, lo mismo o ocurrió con Fujimori en las década de los 90´s en el Perú, y viene ocurriendo algo similar con Donald Trump en los Estado Unidos de Norteamérica. Tal es el problema que arrastra consigo el fundamentalísimo religioso en el escenario político, es acrítico, y cuyo comportamiento se asemeja al de un adicto que en su desesperación por encontrar la droga que le satisfaga, pierde el sentido de ubicuidad y de la realidad, llegando a extremos insospechados en su conducta en los que prevalece la saciedad de su adicción.

Carece de habilidades contextualizadoras

Precisamente una de sus virtudes de acto de la contextualización es la comprensión de lo humano y éste en una variedad de situaciones que requieren ser interpretadas a la luz de un diálogo entre el texto, el contexto, la historia, y otros factores esenciales que responden al significado de aquella expresión, "y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros".  Aunque hoy es posible echar mano de una variedad de herramientas de contextualización, si se pierde de vista el cuadro completo de un hecho, sus nexos e interrelaciones sociales,  políticas, económicas y culturales, en diálogo con el pasado y con mejor perspectiva del futuro inmediato, no se logra contextualizar el evangelio en aquella nueva situación social e histórica, se pierde la eficacia de éste sino su naturaleza misma y propósito.

Conclusiones

Valdría la penada modo de conclusión, plantear la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto la presencia del fundamentalismo en el escenario público está configurando un nuevo modo de comprender y hacer política desde las confesiones religiosas? 
lunes, 26 de enero de 2015 0 comentarios

La desinformación y la manipulación de la fe

La iglesia evangélica enfrenta una variedad de problemas éticos al interior de ella misma del que lamentablemente no observamos alguna iniciativa para poder superarlos: la celebración de la cena del Señor como una forma de exclusión social e ideologización exclusivista de la santidad, el trato pastoral caracterizado por la inseguridad de sus líderes eclesiásticos que optan por la manipulación y la amenaza, el silencio sobre los casos de abuso sexual al interior de la comunidad y muchas veces cometida por los líderes eclesiásticos, un deficiente uso del texto bíblico y la posterior verbalización que surge de él; entre otros. En este artículo me referiré a éste último.

En su afán de conservar el buen trato y las relaciones saludables (al menos es lo que se dice), el liderazgo eclesiástico ha negado la crítica y la reflexión al punto de acusar que ella es una suerte de “carnalidad” (debilidad e inmadurez espiritual que tiende a dañar o crear malestar en la comunidad cristiana, especialmente a los nuevos miembros o aquellos carentes de carácter) o, en el peor de los casos, bajo esa tendencia equivocada de espiritualizar las situaciones de la vida, señalarlo como “obra del demonio”, insinuando con ello que la persona está bajo cierta inducción demoníaca que debe ser rechazada por toda la comunidad. Ser espiritual, en este contexto, es guardar silencio y obedecer.

Las preguntas válidas sobre un hecho, una actitud o una predicación dudosa, son vistos con sospecha, pues lo que se espera de los miembros o los asistentes a un servicio litúrgico, es que exclamen ¡Amén! en respuesta a lo que se dice en la predicación como una señal de asentimiento a la “Palabra de Dios”, aunque en realidad se trata más bien de la opinión o interpretación personal de el(la) predicador(a).

Así, pasamos por alto un serio problema ético al utilizar las escrituras con el propósito de justificar nuestra opinión sobre un tema. No dudo de las buenas intenciones con las que muchos predicadores se acercan al púlpito cada semana, pero es cuestionable la forma en que estos errores se subestiman, sin que haya alguna muestra correctiva por medio de una mejor preparación bíblico-teológica de las personas dedicadas a este oficio, entendiendo de antemano, que la predicación es uno de los medios más usados (erróneamente) para enseñar y difundir la fe.

Hoy me tocó escuchar un sermón intitulado “Cómo Limpiar El Corazón”, que de acuerdo a las propias expresiones de la expositora, tenía como propósito invitar a un cambio de actitud de sus oyentes sobre el “enojo”. Para ello, se sirvió del uso de algunas falacias que comúnmente cometen y repiten muchos predicadores cada semana en los diferentes servicios dominicales.

FALACIA Nº 1:
Recurrir a las generalizaciones en el uso de las palabras sin que haya una explicación previa del contexto en que éstas son usadas, el significado y el alcance de las mismas, sobre todo en el caso de aquellas que son polisémicas.

La predicadora cometió un error tras otro:

a)   Relacionó la palabra “enojo” con “rencor”, dando a entender que ambos casos poseen una carga negativa al punto de ubicarlas dentro de la categoría de “pecado”.
b)    Si éste fuera el caso, ¿cómo explica el hecho que aun el propio Jesucristo expresa su enojo en el templo con los mercaderes y cambistas? ¿Cómo pastorear hoy a la iglesia y a la comunidad en general en situaciones de injusticia y abuso? ¿No sirve enojarse?

Esta forma de acercamiento no sólo crea confusión, sino que paraliza e inmoviliza a la iglesia, distanciándola de la realidad misma e invitándola a vivir algo irreal, alejada de los acontecimientos de la vida diaria en la que muchas personas están enojadas por una serie de abusos, ya sea del gobierno, o de las instituciones privadas, o aun de la misma iglesia. No en vano la prédica fue acompañada de cánticos que llevan a la iglesia, no hacia una misión en su propio contexto, sino un escape fuera de la realidad, deformándola y distorsionando la manera de responder al mismo.

FALACIA Nº 2:
Usar erróneamente un texto bíblico para fundamentar su tesis, el mismo que ha sido escogido arbitrariamente sin tomar en cuenta (conocer) el significado de las palabras y el trasfondo en el cual es usado originalmente.

6 Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.
Fil. 4:6, 7, LBLA

Es muy evidente que la intención paulina en este texto no guarda relación alguna con el enojo, sino con la ansiedad por nuestras necesidades, y que al contrario de insinuar alguna forma de bronca, ésta oración va dirigida a buscar la paz interior en los pensamientos por causa de nuestras preocupaciones.

Por lo general, cuando se hace uso de esta falacia, se escoge un pasaje de la biblia (generalmente con el mal uso de una concordancia bíblica) para sustentar una idea de antemano; se apela a ello por un supuesto en el significado de alguna(s) palabra(s) que guarde(n) relación con el tema. Así, lo que se hace es acomodar el texto a una idea preconcebida. En este caso, se pensó que la palabra “afanarse” puede servir para explicar el enojo y cómo solucionar este caso.
   
Veamos otros textos usados durante la exposición.

El odio suscita rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones.
Proverbios 10:12, LBLA

Hasta aquí era ya evidente la intención de la expositora de darle a la expresión “enojo” una carga negativa, un pecado que debe ser desterrado de la vida de las personas y de la iglesia; según el cual, no debe quedar vestigio alguno de una reacción de esta naturaleza. Bajo este pensamiento, la iglesia es conminada continuamente a ser una “comunidad apolítica” cuya presencia en la historia debe ser la de traer el reino escatológico e introducirlo mesiánicamente a este mundo, imperfecto, plural, con sus bondades y horrores. Una iglesia así, es dócil, y fácilmente manejada al gusto del predicador.

Un tercer pasaje usado para explicar el pecado del enojo:

31 Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. 33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.
Mateo 6:31-34, LBLA

Sin dar explicación alguna, la predicadora añade a la lectura de este texto la frase ¡Que Dios lleve esa carga! ¿Amén? … y las personas responden al unísono…¡Amén!

12 Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias; 13 ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.
Romanos 6:12-14, LBLA

Nos tomaría mucho espacio explicar al detalle la teología paulina sobre el pecado, la ley y la gracia que aparece en la Carta a los Romanos; pero sirva a nuestro propósito mostrar lo evidente por medio de una lectura cuidadosa del texto: la expositora ha relacionado abiertamente la palabra enojo con el pecado, y al hacerlo, lo ha acercado hacia otra expresión que aparece en esta porción del pasaje usada por ella: “lujuria, el cuerpo como instrumento de iniquidad”. Dice la expositora: “Que el pecado no ingrese a sus vidas, al cuerpo mortal. Ustedes señoritas solteras, que Dios les de un idóneo, no un demonio. Cuídense ustedes mismos” (¡Vaya uno a saber qué tiene que ver el enojo con el deseo de las señoritas -si es que lo tienen- de buscar pareja!).

En este punto, muchas personas están asimilando lo que escuchan, ese enojo que han experimentado es un pecado terrible, ha hecho que su cuerpo se convierta en un instrumento de lujuria, de iniquidad. Sólo la gracia puede librarlas.

La expresión “enojo” según la prédica:
Aparece como sinónimo de afán, odio, preocupación, pecado, lujuria.

FALACIA Nº 3:
El uso de la manipulación emocional por medio de juegos verbales como estrategia del predicador para generar dependencia moral, espiritual y emocional.

La libertad, vista así, queda conminada a los designios del líder eclesiástico, y finalmente a la comunidad de fe que asimiló un ideal de convivencia y dependencia, muy similar al caso de la mujer que defiende a su pareja que la maltrata tanto física como emocionalmente. Sin duda, ello podría ser una de las razones para explicar la respuesta masiva de una iglesia intolerante en el contexto de hoy.

La expositora se sirvió de frases como:
  •  Tu enojo es un fracaso emocional que lastimará a otra persona.
  • Si tu no sanas tu enojo, ¿Como un ciego puede guiar a otro ciego? Dios te va a usar, y los demás querrán ese Dios que tienes e irán a la iglesia.
  • Un hermano está mal y nadie ora porque están inmiscuidos en sus afanes.
  • Dios te dice, "Te voy a proteger de las cosas que te pueden pasar. El te aconseja. Usará al pastor, al hermano, porque él tiene pasión y misericordia."
  • Dios nos quiere librar de toda maldad y quiere que seamos testimonio de bien a los de afuera.
  • Dios quiere restaurar tu corazón. Confiesa tu pecado.
  • Que el pecado no ingrese a sus vidas, al cuerpo mortal. Ustedes señoritas solteras, que Dios les de un idóneo, no un demonio. Cuídense ustedes mismos.
En base a las porciones de las escrituras usadas, y a las expresiones que los acompañaban, la expositora afirmó que “el rencor seca el espíritu y trae muerte espiritual”. Se trata de una forma sutil de manipular las emociones con el propósito de afianzar lo que hasta aquí ya es un hecho visible en el espacio evangélico, la dependencia moral, espiritual y emocional del o la “creyente”.

Para quienes hemos sido formados en el área de la comunicación, la semiología, la lingüística y la teología, no dejamos de sorprendernos de la inmensidad de casos de inmoralidad en los que muchos predicadores evangélicos han caído por medio de sus mensajes. Prevalece la lógica de alcanzar un objetivo establecido por medio de expresiones verbales, de contenido religioso, sí, pero carente de un análisis serio que sólo juega con las emociones de las personas y las hace vulnerables a la manipulación de corte religioso-política.

CONCLUSIÓN

Más allá de las posibles buenas intenciones que pueda haber detrás de un sermón dominical, lo cierto es ante un equivocado sentido de la ética y una pésima tarea exegética, prevalece una ambigua y pobre justificación de lo que sucede cada domingo en los diferentes servicios de adoración. A la pobreza en la formación teológica de los predicadores y las predicadoras, se suma la deficiente currícula de los seminarios e institutos teológicos, que a esta altura, se han convertido en promotores de cierta corriente ideológica y teológica antes que a la libre investigación, el análisis serio y cuidadoso de las diversas teologías que hoy abundan; y la adecuación de los cursos a las necesidades en América Latina.

No hay nobleza ni virtud en un mensaje mal elaborado, amañado y manipulado ideológicamente. El literalismo sólo ha servido como instrumento para justificar los movimientos políticos acríticos y fundamentalistas que, tanto ayer como hoy, avalan los sistemas más inhumanos y corruptos de los que hemos sido testigos en el mundo.

La desinformación y la manipulación de la fe hoy van de la mano. Las personas que asisten a un culto dominical vienen con necesidades reales y sinceras, cuya evidente confianza en el predicador se manipula con facilidad.

(*) LBLA: La Biblia Las Américas


jueves, 17 de julio de 2014 0 comentarios

¿Cuánto gana un Pastor?


Hace un par de días mientras veía y escuchaba atentamente la entrevista a un pastor evangélico en un programa periodístico televisivo en la ciudad de Huancayo (Perú), me llamó la atención esa pobre y equivocada percepción que tiene un amplio sector del propio movimiento evangélico sobre el concepto del trabajo y el derecho a un salario justo, ambos reconocidos por las leyes peruanas y universales sobre el trabajo. Lo interesante es que esta misma idea tan alejada de la realidad y que ubica a las iglesias y a sus trabajadores dentro de un imaginario propio de las fantasías mágico-religiosas, en el que se cree que los pastores y las pastoras catalogados como personas de fe, deben vivir de acuerdo a ella, esto es, por las ofrendas y dádivas de las personas. No es extraño que no sólo los dos periodistas, sino la población en general, crea que los evangélicos y su mundo de religiosidad está enmarcado dentro del espacio de la espiritualidad pensada como "humildad" (concepto según el cual es sinónimo de "pobreza").

La idea del periodista en la entrevista se hizo visible desde el inicio. Su plan era indagar sobre el sueldo de un pastor y relacionar ese concepto con el derecho a opinar sobre la situación de sacerdotes y evangélicos en la política. Si el pastor no recibía un sueldo y vivía por fe y en humildad, eso le daba garantía para cuestionar a algunos funcionarios públicos, evangélicos y católicos, con una mala reputación en el manejo de fondos del Estado. ¿Cuánto gana un pastor evangélico? preguntó el periodista. Mi sorpresa fue aun mayor cuando el entrevistado manifestó haber servido como consejero del gobierno regional, y vivir bien siendo un pastor y predicador itinerante. Según su explicación dogmática, los pastores por una especie de "llamamiento" divino (como si tal aspecto fundamental de la Missio Dei -Misión de Dios- y de la Iglesia estuvieran consignadas a una persona y no a la comunidad de fe) están por encima de la congregación, y en ese nivel de los espacios religiosos, todo predicador o conferencista evangélico recibe una invitación que incluye los gastos pagados y alguna ofrenda adicional.

No habló sobre las relaciones entre la justicia y el trabajo, uno de los principales principios del protestantismo y a partir de los cuales hacemos un seguimiento y una crítica al Estado o a las empresas privadas en torno a la situación de los trabajadores. Mencionar la expresión "el obrero es digno de su salario" se convirtió, en esa conversación, en una justificación de cómo algunos evangélicos han alcanzado cierta riqueza por su trabajo o profesión, pero no logra encarnarse en el contexto sociocultural, político y económico en el que los pastores y la iglesia en general estamos inmersos. Tampoco conversaron sobre la situación de exclusión de muchos pastores dentro del sistema de planillas y trato justo como trabajadores.

Tampoco es extraño que en algunas congregaciones evangélicas el pastor no esté considerado en planilla como un trabajador reconocido por su propia denominación y avalada por el Estado. Esta situación nos inmoviliza, nos desinforma y nos deslegitima sobre nuestra presencia y participación en el principio rector de los Derechos Humanos sobre la situación legal de los trabajadores. En el caso de muchos pastores, su situación sigue siendo lamentable, pues no sólo no tienen acceso a un sueldo mínimo, sino que tampoco cuentan con un seguro de salud y de una jubilación cuando sea necesario. En casos como éste, muchos pastores sobreviven por su trabajo secular o servicios realizados fuera del contexto eclesiástico. También es conocido la situación de pastores con sueldos que están muy por encima de otros que pertenecen a la misma denominación, pues están categorizados de alguna manera por el tiempo de servicio, el tamaño de la congregación, entre otros aspectos. 

Si la iglesia evangélica no logra desarrollar una ética y un pensamiento sobre el trabajo y los salarios, difícilmente lograremos entender y participar con criterio en esos espacios públicos, de los trabajadores, de la inmoralidad de los subcontratos, del abuso de empresarios evangélicos que no pagan a sus trabajadores al menos un sueldo mínimo, de las protestas de los trabajadores, a veces justas y otras no tan correctas, etc. ¿Cuál es la política que se desarrolla al momento de definir el sueldo de un pastor? ¿Cómo es que le planteamos a la sociedad en general desafíos sobre la igualdad y el derecho en un tema tan importante como este? ¿Cómo participamos como evangélicos en la construcción de una sociedad más justa? ¿Cómo trazamos teológicamente el rol de las empresas públicas y privadas en torno al trabajador y las responsabilidades de éste o ésta?

lunes, 30 de julio de 2012 0 comentarios

Breve perspectiva de la política, los evangélicos y el Te Deum evangélico.


Después de la lectura de la nota periodística de El Comercio, he querido discurrir algunas ideas desde mi posición como evangélico interesado en la política que se ejerce desde la fe  cristiana en el Perú.

Lo primero que hay que señalar es que el movimiento evangélico es totalmente distinto como organización al catolicismo romano. El Catolicismo, en medio de su diversidad, se rige tanto religiosa como políticamente bajo una única autoridad en la figura del Papa desde el Vaticano. El movimiento evangélico es variado, colorido y distinto tanto en lo doctrinal como en las formas de ser evangélico.  Sus variados rasgos para identificarse como evangélicos van desde sus acercamientos doctrinales como a sus formas de gobierno que en los últimos años se ha caracterizado por el caudillismo al estilo papal en muchas de sus organizaciones eclesiásticas. Su representatividad no es única tampoco, pues precisamente por esas diferencias mencionadas líneas arriba, se han creado otras organizaciones además del primer movimiento que reúne a las diversas instituciones evangélicas en el Perú como el CONEP.  Los evangélicos en el Perú se organizan a través de formas distintas de verse como tales. Pueden ser organizaciones fundamentalistas que promueven la cristianización del país. Otras organizaciones se reúnen alrededor de una o más figuras debido a su carisma o cierta habilidad política de congregar gentes como un reflejo de sus comunidades eclesiásticas. También los hay las organizaciones cuyo interés es una representatividad social y política del pueblo evangélico frente al Estado.

En el Perú de hoy,  no existe una única organización que pueda arrogarse la representatividad de todo el pueblo evangélico.

En segundo lugar, sobre el tema del TeDeum evangélico hay dos posiciones contrarias sobre su realización. Hay un sector evangélico que apoya esta iniciativa que tuvo sus inicios en el segundo gobierno de Alan García Pérez y que de alguna manera abrogan por crear espacios para los evangélicos muy similar a los derechos que tienen los sectores católicos, aunque éstos estén en contradicción a los principios y valores promovidos desde el protestantismo que tuvo sus inicios en Europa del S. XVI. Por otro lado, existe otro importante grupo de personas, que apoyándose fundamentalmente en el principio de laicidad, rechazan esta propuesta por verla precisamente como una manera que contradice el orden de un Estado-Nación laico. ¿Está dividido el pueblo evangélico? La respuesta es no. Se trata de diferentes acercamientos al hecho y al ejercicio político basados en sus distintos pensamientos sobre la fe, el evangelio y la política.

Desde una perspectiva política igualitaria, El TeDeum no representa a la pluralidad de opciones religiosas que existen en el país, sino que distingue a unas y discrimina a otras. Seguir ese pensamiento es contradictorio desde la fe evangélica.

En tercer lugar, es necesario mencionar una forma equivocada de analizar algún fenómeno social, o político y religioso que muchas veces degenera el hecho mismo y su naturaleza, esto es la generalización, que sin duda, es una manera de interpretar los acontecimientos de la vida diaria que caracteriza a muchos. Es tan equivocado decir que todos los pastores abusan de su posición para cometer actos de inmoralidad, como afirmar que la ausencia del Presidente Ollanta Humala es un desaire para el pueblo evangélico. Y en ese mismo contexto, yerra también el diario El Comercio al insinuar de manera indirecta que el reclamo es general. Creo que, sin agredir a nadie por su postura y siendo más honestos, el titular de la nota debió haber mencionado, “algunos evangélicos califican de desaire”. Es necesario precisar asimismo la intencionalidad de la nota, pues es evidente que ella gira alrededor de la opinión de una sola persona.

Finalmente, creo que analizar la ausencia del presidente Humala como un desaire al pueblo evangélico, no sólo es equivocado, sino que invita a una pobre e ilusa lectura de la política desde la fe evangélica en el Perú. La inclusividad, por ejemplo, no está en discusión en la presencia o no del presidente Humala, sino en la capacidad que tiene el pueblo evangélico para dialogar y negociar en términos que exige la política en nuestro país y en América Latina.

Todavía está pendiente una mejor performance de la política ejercida desde los sectores evangélicos en el Perú, por un lado, pero además abre las oportunidades a personas y grupos con mejores argumentos y una formación para este fin.


Enlace de El Comercio:
http://elcomercio.pe/actualidad/1448803/noticia-califican-desaire-ausencia-humala-culto-evangelico-fiestas-patrias

jueves, 28 de julio de 2011 0 comentarios

Algunas reflexiones en torno al “Culto de Acción de Gracias Evangélico”


Hay una frase muy interesante que reza “las buenas intenciones no son suficientes”.

Cuando un grupo de ciudadanos evangélicos compartimos nuestras preocupaciones éticas sobre la funcionalidad del CAG, no subyacen motivaciones de “boicot” que se sugiere está aún basado en un egoísmo o personalismo que busca una confrontación entre grupos dentro del movimiento evangélico con el propósito de dañar la unidad de la Iglesia. Hay una preocupación mayor, y algunas de ellas son: el equilibrio en el testimonio, la ecuanimidad y ponderación en el mensaje cristiano, la representatividad, que dicho sea de paso es multiforme; cosa que es difícil, sino hasta imposible, encerrarlo dentro de una celebración, pues ella misma por su naturaleza y definición propia no puede sobrellevar tamaña consideración.

La Iglesia en el Perú, no está dividida, está dispersa en una variedad de expresiones; y aun en ese mosaico de tradiciones, resaltan una variedad de características propias que precisamente la hacen una. No hay una sola manera de ser evangélico y mucho menos, tampoco hay una sola expresión de confrontar la maldad y el desorden. Somos así, opinamos y disentimos, y de manera especial en torno al complejo mundo que encierra el ejercicio ciudadano y el quehacer político. ¿Eso es malo? De ninguna manera, es saludable y enriquecedor.

Algunas razones por las que el Culto de Acción de Gracias pierde posición:

Su propia naturaleza:
  • En el contexto de la democratización. Las congregaciones locales cumplen un mejor papel democrático, y es desde ahí donde se cumple el propósito de la prédica y la oración, relacionando con mejores acercamientos el papel de la Iglesia y del Estado. Cuando el romanismo pensó en un Te Deum, éste surgió en el pensamiento jerárquico como una manera de mantener esa jerarquización en sus relaciones con el Estado. ¿Por qué no existe un Te Deum a favor de los alcaldes, presidentes regionales? ¿Cuál es el aporte del Te Deum a la democratización del país? ¿El Te Deum Evangélico se sostiene en un ambiente de democracia o es una imitación del romanismo.
  • En el proceso de inclusión social. Al aceptar unas ideas y rechazar otras, al incluir a unos y excluir a otros, se pierde de vista ese proceso que debería ser el marco referencial de la presencia ciudadana evangélica. Al estar en Lima la sede del ejecutivo, se pierde de vista el resto del país. Resultaría tedioso, por supuesto, que el Presidente tenga que viajar a otro departamento o región para participar de un Te Deum evangélico. Esa labor la hace mejor en sus tareas presidenciales. Es necesario romper con esa idea de sociedad exclusiva, pues rompe con la naturaleza de las comunidades de fe.
  • Como voz profética. Se necesitaría una especie de “Mensaje de 28 de Julio evangélico” que tome en cuenta la realidad evangélica, la situación de las demás confesiones, el panorama social y político en sus distintos contextos, etc., pues la oración que sigue al mensaje, se sostiene en los precedentes y en la situación presente. por oro lado, es peligroso cuando un Presidente acude a una cita religiosa como Mandatario, pues entra en tensión el juego político-religioso que es precisamente lo que ocurre hoy en el Perú en torno a la relación Estado-Iglesia. Cuando Pablo encargó a la Iglesia las súplicas y oraciones por los que están en autoridad, tenía en mente a la iglesia local, no una iglesia desigual en el marco de una ceremonia institucionalizada como el que se observa en el CAG cuya representatividad además es incierta.
  • La Unidad de la Iglesia. Debemos tomar en cuenta varios elementos que conjugan más allá del propósito del CAG. Hay una variedad de expresiones y opiniones, propias precisamente de la naturaleza misma de la Iglesia, especialmente en nuestro país que tiene características que hay que tomar en cuenta. El "divisionismo" no es producto de esas divergencias, sino de la "uniformización" de la Iglesia. De ahí que, tomando en cuenta esta variedad de situaciones, es que algunos se sentirán representados y otros no, y a ello, hay que añadirle los principios éticos que se han pasado por alto en la organización del mismo. ¿Qué es el verdadero espíritu cristiano? Una respuesta simple no va a ayudar a acercarse a esa múltiple realidad que se vive en todo el país, y por ende, en Latinoamérica y el resto de naciones. Por otro lado, cuando las congregaciones locales cumplen esa función que le ha sido señalada a la Iglesia en torno a los gobernantes, esa variedad se expresa en libertad y corresponde a las comunidades percibir su responsabilidad; pero cuando se institucionaliza esta responsabilidad, es natural que surjan puntos divergentes, especialmente porque las voces son múltiples, no uniformes. Es natural, que en un contexto tan variado, se cometa el error de pretender unificar el pensamiento, la visión, el modelo, lo que se resalta y lo que no. Ahí radica la gran diferencia entre el romanismo y el movimiento evangélico. El Te Deum Evangélico no une a la Iglesia, pero resalta su diversidad que hace temblar a los que sostienen esa "uniformización"
  • Oración por los gobernantes. Se ha llegado a confundir el sentido de la oración por los gobernantes. Una cosa es interceder por quienes están en autoridad, y otra es pretender presentarse como aquellos que les “encargan” ese mandato constitucional que sólo le concierne al Estado. La verdadera representatividad le corresponde a toda la nación, a todos los peruanos que participan en una contienda democrática siendo elegidos y electores. Bástale al Perú la prédica auspiciosa de los sectores católico-romanos. Si en la oración, no están todas las voces, todas las súplicas, todas las expectativas, deja de ser una oración, un clamor de la comunidad de fe para convertirse en la oración de un grupo, aunque de diversas tradiciones evangélicas, pero sigue siendo la de un solo grupo. Son las oraciones de los “santos” en todo el país, los que se han asociado con el corazón de Dios para este fin.
  • La promoción de un “Te Deum”. En una sociedad plural lo que una institucionalidad de esta naturaleza promueve es precisamente el auspicio de otros grupos confesionales para hacer lo mismo: islámico, judío, adventista, budista, … etc. Ahí no habría democracia, sino confesiones religiosas que buscan tener su parte en relación al Estado y su relación con cada una de ellas. La postura del cristianismo evangélico en Latinoamérica ha sido la búsqueda de igualdad en el trato, la equidad ante el Estado en términos de laicidad, no la imitación de los poderes que buscan afianzarse por medio de tradiciones religiosas donde el tema de fondo es el “poder”, no la oración.

No veo saludable un culto especial a nombre de toda la población evangélica, pues pierde la sustancia de la participación de toda la iglesia, y de la reflexión, a la luz de la palabra, de la responsabilidad ciudadana. La mejor riqueza ocurre en el seno mismo de las congregaciones locales. Es ahí donde ocurren los mejores procesos democráticos y de responsabilidad ciudadana, así como de representación y de corazones quebrados para elevar sus voces a Dios por todas las autoridades.

Cuando la institucionalidad causa división, ya no es saludable, sino que son expresiones de la propia naturaleza de su condición. Esa no es la riqueza evangélica, pues históricamente ella ha defendido la inclusividad, no la exclusividad. ¡Qué distinta es la imagen de las congregaciones locales en continua intercesión por las autoridades bajo el lente de las escrituras; una reflexión del acontecer sociopolítico, un compañerismo que se compromete y trabaja unido; y otra una imagen de un servicio institucionalizado en el que sólo se va a orar y tomarse fotografías!

¡Las buenas intenciones, no son suficientes
jueves, 30 de junio de 2011 0 comentarios

Sobre ordenanzas y reacciones acerca de los homosexuales: Necesidad de una heterodoxia en el Perú


Debo decir que esta declaración, ni es representativa de muchas organizaciones y comunidades religiosas y civiles, salvo de unos sectores que tienen sus propias percepciones acerca de los LGTB. Muchos especialistas en derecho y constitucionalistas están de acuerdo en que esta ordenanza no transgrede la constitución y la libertad de los demás. Esta carta publicada tiene serios vicios de interpretación del texto de la municipalidad, y con ello una errónea percepción sobre las implicancias.
  1. No es anticonstitucional, porque se basa en el principio de la libertad e igualdad.
  2. Deberían mencionar que se trata de un grupo de congresistas de confesión evangélica; pero que no es representativa de todo el pueblo evangélico. En todo caso, la prensa se encargará de hacerlo, pues los firmantes y los de la fotografía no son sino un grupo de ciudadanos de confesión evangélica que tienen su punto de vista sobre el tema.
  3. Parte de un mandato municipal es la protección de todos los ciudadanos, especialmente en lo que se refiere a la clara discriminación contra ciertos grupos, entre ellos, los homosexuales. Habría que tomar en cuenta que hay otros grupos discriminados de los que hay que considerar también. La Prensa va a preguntar si en todas las comunidades eclesiásticas, por ejemplo, hay tratos igualitarios. ¿Se ordenan mujeres en todas las organizaciones que protegen y promueven los DDHH y la igualdad?
  4. No hay atentados aquí contra alguna de las libertades contenidas en la constitución del Estado. Lo que sí parece innecesario es en lo que respecta a la colocación de un aviso, pues en la defensa de los derechos de un grupo, se impone una presión sobre los derechos de otros.
  5. ¿Los Derechos del Niño y la Familia están amenazados porque se le reconoce los derechos de estos grupos? Es decir, ¿estos grupos estarían condenados a vivir bajo el anonimato, la represión y otras formas de las que gozamos cada uno de los ciudadanos? ¿Un homosexual no tiene emociones? Y si las tiene, ¿es un asunto privado?
  6. Las conductas escandalosas están normadas para todo ciudadano, pero la expresión de sentimientos, es otra cosa distinta.
  7. “cada persona es dueña de su cuerpo y que puede elegir la opción sexual que desee, siempre y cuando ello no afecte los derechos de terceros. Pero no se puede obligar a nadie, mediante una norma municipal, aceptar conductas escandalosas que atentan contra los principios éticos de los limeños”.  Es decir, se acepta su opción sexual, pero que no exprese sus sentimientos en público, pues es una conducta escandalosa. ¿Qué es conducta escandalosa?
  8. Una cosa es la prostitución homosexual, y otra la conducta y vida homosexual. Lo que es evidente es que hay un prejuicio hacia los homosexuales.
  9. ¿Atenta los principios y valores de las familias limeñas? O más bien es una percepción de algunas personas en lo que respecta a su percepción sobre el homosexualismo. ¿A cuántas famitas les preguntaron? ¿Lo hicieron en las calles? ¿al ciudadano de a pie? O es una referencia ideológica sobre sus percepciones de su fe evangélica fundamentalista.

Debo decir aquí que hay más prejuicio que la búsqueda de la convivencia bajo los principios de la vida en democracia. Una perspectiva vertical siempre es dañina y discriminatoria. Es necesario recordar que la ortodoxia no es la norma para analizar lo que es igualitario o constitucional. Se hace necesario, que se haga un mejor acercamiento al tema desde la heterodoxia.


(*) Esta es una nota en respuesta a una Nota de Prensa publicada en el Facebook sobre la Ordenanza de la Municipalidad de Lima sobre el tema del trato al homosexual:
http://www.facebook.com/notes/julio-rosas/piden-que-alcaldesa-susana-villarán-trabaje-por-lima-y-no-legisle-sobre-concienc/183833001671059

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¿Institucionalización del pecado o intolerancia ideológica?*


Esta nota tiene algunos añadidos, y  aun correcciones de lo que publicara previamente en mi facebook.

Lo que me parece sugiere la carta es que hay que levantar al pueblo "evangélico y cristiano" a protestar desde una percepción de un grupo de personas que creen tener la autoridad y la verdad sobre el tema. Ahora, acerca de estas posturas, creo que una pregunta válida es, ¿se trata de una ideología o la expresión Bíblica al respecto? Mucho me temo que hay expresiones sesgadas que lo único que logran es exacerbar los ánimos de mucha gente.

Lo más probable que ocurra, si esta movilización sigue adelante, es que por las calles estén con sus pancartas y letreros, pitos y expresiones fuera de tono, a nombre de Dios; y al frente y a los lados y más allá, de camino al trabajo, esperando el bus, leyendo su periódico, escuchando la radio, sonriendo a su mejor amigo, un grupo de personas sorprendidas, recordando quizá, los peores tiempos del oscurantismo religioso, vertical, abusivo, discriminador y cruel. No olvidemos que la intolerancia es una expresión más bien estúpida y cerrada, que muchas veces busca legitimarse insinuando que Dios está en tal postura insana y errónea. Toda protección de la familia y la niñez son válidas y legítimas, pero si en ese mismo escenario, esta actitud le da la espalda a los grupos puestos en cuestión, tal teología pierde su valor y se la mira con sospecha.

Se me ocurre algunas interrogantes con el propósito de abrir el diálogo y la reflexión. Cuando doblamos rodillas y el corazón en actitud de oración intensa, ¿A quien nos dirigimos? ¿Al Dios que abrazó a todos por igual, por quienes Cristo murió en la cruz? ¿Al Dios del leproso o al dios sugerido por quienes bajo ciertos lentes desestima a ciertos grupos negándoles las mismas libertades de las que gozan todos como muy bien muestran los textos bíblicos? Por otro lado, ¿Cuáles principios y valores cristianos están siendo amenazados?, pues la nota no lo menciona. Cuando se invita a pronunciarse en defensa de la familia, ¿Cuál es el modelo de familia que están protegiendo? ¿Una que mira con desdén a otros grupos? ¿Una que considera responsable la libre expresión en lo social, afectivo, político y religioso de algunos y la prohibición para otros? ¿Cuál es el ideal de familia si es que acaso existe alguno? ¿Cómo soluciona el modelo de familia "ideal" el caso de las madres solteras y las divorciadas? Muchas veces, se ha evidenciado en las escuelas y en algunas instituciones públicas y privadas una deficiencia sobre este tema, considerando a esta mujeres como incompletas y en situaciones bajo abierta discriminación. ¿Cuál es la definición de familia que está intentando sugerir en esta carta? ¿Cómo se les considera a los niños de los orfanatos bajo esa definición de familia? ¿Qué le decimos a un niño, en esa condición, que dibuje a su familia? ¿Existe un  modelo ideal de familia?

Con estas reflexiones, ciertamente espero que una movilización que rompe los principios básicos de la convivencia, la inclusión social y la igualdad, no prospere, pues no lo merece nadie, ni el pueblo evangélico ni la gente de a pie, ni los grupos considerados en esa ordenanza municipal.

Creo que esta demanda escrita en esta carta no protege a nadie más que a las percepciones y herramientas dañinas y denigrantes que a lo largo de la historia han sido sostenidas por grupos de poder religioso y político que se encuentran no sólo en algunas instituciones eclesiásticas, sino políticas y sociales. Si hay algo por lo que deberíamos protestar los cristianos, es contra aquella visión y práctica (política y religiosa) basada en la verticalidad y el fundamentalismo, donde una especie de  iluminados y ungidos se levantan por encima de los demás atribuyéndose poderes y revelaciones, que ciertamente no poseen. sino desde su imaginario. Estas posturas no logran ni la justicia ni la reconciliación, sino más bien, porque se trata de posturas ideológicas y religiosas, tal política siempre es polarizadora. No hay nada más peligroso que la politización de la religión

No hay nada más desolador, abusivo e inhumano, que levantar muros en términos de distinción y comparación de lo humano. La grandeza de una sociedad está en su capacidad de construir puentes en el que puedan transitar todos; y asimismo, su mayor bajeza es levantar muros para crear grupos exclusivistas que luego querrán salir a otros lugares para decirles a los otros, que ellos son mejores que los demás, que esa distinción es vergonzosa y detestable.

Si va a haber un pronunciamiento sobre estos hechos, que se haga en aquello que limita la libre expresión, pues ella se hace sin imposiciones, y que se precise en ello. Toda ordenanza que busca proteger los derechos de todos en igualdad de condiciones es noble y bienvenida; pero no necesita sino la participación ciudadana que requiere asimismo de un proceso, pues se trata de promover cambios sustanciales en cuanto a lo que pensamos erróneamente del otro que es diferente de los demás, que ciertamente existe y se expresa de varias maneras y en diferentes ámbitos. La discriminación es poliforme y se esconde muchas veces detrás del púlpito, del escritorio, del terno y la corbata, del idioma y del color, y otras situaciones más.

(*) Esta nota es una reflexión en respuesta a la carta del Ps. Julio Rosas haciendo un llamado a los cristianos (algunos grupos en realidad) a movilizarse en tres áreas definidas; esto es, orar, pronunciarse y movilizarse, que puede leerse en el siguiente link.

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=10150691788675722&set=a.10150122806580722.400724.191402170721&type=1&theater



 
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